Jamais vu, déjà vécu y la punta de la lengua: los parientes del déjà vu

Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026

El déjà vu, la impresión de vivir por segunda vez algo nuevo, no es la única jugarreta de la memoria. Tiene parientes cercanos: lo conocido que de pronto parece extraño, la vida entera que suena a repetida y la palabra que no termina de salir. Lo que se sabe del propio déjà vu y de su relación con otras vidas está en déjà vu, fobias y vidas pasadas y en la entrada del diccionario esotérico.

Cuando lo conocido se vuelve extraño

Jamais vu significa en francés «nunca visto», y es el reverso del déjà vu. Algo que conoces de sobra, una cara, una calle o una palabra, se vuelve de repente raro, como si lo vieras por primera vez.

¿Por qué una palabra de toda la vida acaba pareciendo inventada? La pregunta es antigua. En 1907, la psicóloga estadounidense Margaret Floy Washburn publicó con una alumna un experimento en el que las palabras miradas fijamente durante tres minutos perdían su capacidad de evocar otras. Hoy se habla de saciedad semántica: de tanto usarla, la representación mental de una palabra se satura y deja de significar.

Un minuto copiando la misma palabra

El psicólogo Chris Moulin, hoy en la Universidad de Grenoble Alpes, recordaba lo raras que se volvían las frases que en el colegio le mandaban copiar como castigo. Con Akira O'Connor, de la Universidad de St Andrews, y otros colegas lo convirtió en un experimento. Tardaron unos quince años en darle forma.

Pidieron a 94 estudiantes universitarios que copiaran una palabra una y otra vez, desde algunas muy corrientes, como door («puerta»), hasta otras poco usadas. Podían parar cuando quisieran y debían decir por qué. Cerca del 70 % se detuvo al menos una vez porque la palabra empezaba a parecerle extraña. Solía ocurrir al cabo de un minuto, hacia la repetición 33, y sobre todo con las palabras más familiares. En un segundo experimento, solo con el artículo inglés the, el 55 % paró por lo mismo hacia la repetición 27.

El trabajo apareció en la revista Memory, en su edición en línea de 2020, y en 2023 recibió el premio Ig Nobel de Literatura, el que distingue investigaciones que primero hacen reír y luego hacen pensar. Sus autores creen que esa extrañeza sirve de aviso. Indica que una tarea se ha vuelto demasiado automática y que conviene volver a prestar atención.

Una vida que suena a repetida

El déjà vécu, «ya vivido», va más lejos. No es un instante, sino la sensación persistente de que todo lo que ocurre ya ha pasado.

En 2005, Moulin y varios colegas describieron en la revista Neuropsychologia a dos pacientes con demencia y lesiones en el lóbulo temporal que lo sentían a diario. Daban por conocidas cosas que nunca habían visto y lo justificaban con razones verosímiles, algo que los autores llamaron confabulación del recuerdo.

En 2006, la Universidad de Leeds contó el caso de un hombre que no veía sentido a ir a la consulta de memoria porque estaba seguro de haber ido ya. Había dejado de ver la televisión, incluso las noticias, porque todo le parecía una reposición. Y cuando su mujer le preguntaba qué pasaría en un programa que decía haber visto, contestaba que cómo iba a saberlo, si tenía problemas de memoria.

Para Moulin, en esos casos se queda encendido el circuito del lóbulo temporal que da la sensación de recordar, aunque no haya ningún recuerdo detrás.

La palabra en la punta de la lengua

William James ya describió en 1890, en sus Principios de psicología, ese hueco con forma que deja una palabra que no sale. En 1966, los psicólogos Roger Brown y David McNeill lo llevaron al laboratorio: leían a sus voluntarios la definición de palabras poco frecuentes y les pedían que dijeran cuál era.

Quien se quedaba con la palabra en la punta de la lengua solía saber de ella más de lo que permitiría el azar: la primera letra, el número de sílabas o alguna palabra de sonido parecido. Cuanto más cerca estaba de recordarla, más exacta era esa información. Lo llamaron recuerdo genérico.

Estos atascos son normales a cualquier edad y se vuelven más frecuentes con los años. Las personas bilingües los tienen más a menudo en la lengua que usan menos. Una pista basta a veces para desatascarlos.

Sensaciones sobre la propia memoria

Lo que une a los cuatro fenómenos, el déjà vu incluido, es que hablan de la memoria más que de lo recordado. Son sentimientos sobre el propio recuerdo: familiaridad, extrañeza o la certeza de saber algo que no sale. En Leeds, Moulin y el psicólogo Martin Conway estudiaron estas sensaciones como sentimientos cognitivos, con una idea de fondo: la impresión de recordar puede separarse de lo que se recuerda.

Algunas tradiciones leen el déjà vu como un eco de otras vidas, y es una creencia respetable. Dicho esto, ninguna de estas sensaciones trae datos nuevos: lo que cambia es la sensación, no el recuerdo.

Apunta tus extrañezas

  • Haz la prueba del minuto: copia una palabra corriente sin parar y apunta cuándo empieza a parecerte rara.
  • Cuando una palabra se te atasque, busca su primera letra o una de sonido parecido, y si no sale, déjala: muchas veces aparece sola al rato.
  • Consulta al médico si el déjà vu o la sensación de vida repetida te ocurren muy a menudo, duran mucho o llegan con lagunas, olores extraños o confusión.

Un déjà vu de vez en cuando o un nombre que se resiste forman parte de una memoria normal. Tienes más en la sección paranormal y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

También te puede interesar

Ver toda la biblioteca esotérica