Diez preguntas a un parapsicólogo (I): ¿es una ciencia la parapsicología?

Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026

Para unos es una ciencia todavía en construcción; para otros, una pseudociencia con estadística. La discusión llegó en 2018 a una de las revistas de psicología más leídas del mundo, y en América Latina tuvo su propio capítulo en las universidades argentinas de los años cincuenta. Esta primera entrega recorre las dos historias.

Una palabra con tres usos

Buena parte del malentendido empieza en la palabra. «Parapsicología» puede nombrar un campo de investigación, con laboratorios, revistas y congresos. También un conjunto de creencias sobre los poderes de la mente. Y, en muchas ciudades, una etiqueta comercial que aparece en los anuncios junto al tarot o las limpiezas.

Cuando se pregunta si es una ciencia, se habla del primer sentido, y la respuesta depende de qué se entienda por ciencia: un método, con controles, estadística, revisión por pares y repeticiones, o un cuerpo de resultados aceptados. La parapsicología cumple bastante de lo primero. Lo segundo es justo lo que se discute.

Dónde ponen los propios parapsicólogos la frontera con la adivinación se cuenta en la segunda parte de esta serie, y los fraudes que se destaparon en sus laboratorios, en la tercera.

La revisión de 2018

Etzel Cardeña nació en México en 1957, estudió en la Universidad Iberoamericana y se doctoró en California. Desde 2005 ocupa la cátedra Thorsen de psicología en la Universidad de Lund, en Suecia, y entre 2008 y 2009 presidió la Asociación Parapsicológica.

En 2018 publicó en American Psychologist, la revista de la Asociación Estadounidense de Psicología, una revisión de más de diez metaanálisis, los estudios que suman los resultados de muchos experimentos. Repasó varias familias de pruebas: adivinar un blanco escondido entre varias opciones, describir una imagen en estado de relajación (el llamado ganzfeld), la visión remota, las reacciones del cuerpo segundos antes de ver una imagen impactante, la acción de la mente sobre dados o generadores de números al azar y la curación sin contacto.

Los efectos eran pequeños, a veces diminutos: más claros en el ganzfeld y más débiles en la psicocinesis. Aun así, Cardeña concluyó que la evidencia a favor de la psi es comparable a la de fenómenos aceptados en psicología. También recordaba que la disciplina registró sus experimentos por adelantado y publicó sus resultados negativos antes que muchas otras.

La réplica: lo imposible no se mide

La respuesta salió en la misma revista en 2019. La firmaron el psicólogo cognitivo Arthur Reber (1940-2025), conocido por sus estudios sobre el aprendizaje implícito, y James Alcock, profesor de psicología en la Universidad York de Toronto. No discutieron los experimentos uno a uno. Su argumento era otro: para que la psi existiera, algunos efectos tendrían que llegar antes que sus causas, habría que saltarse la termodinámica y una señal tendría que viajar sin debilitarse con la distancia. Si un experimento dice eso, concluían, el fallo está en el experimento.

Ese mismo año resumieron su postura en la revista Skeptical Inquirer con un título sin matices: por qué las afirmaciones parapsicológicas no pueden ser ciertas.

Cardeña les contestó en el Journal of Scientific Exploration con un artículo titulado «Los datos son irrelevantes», la actitud que reprochaba a sus críticos: negarse a mirar los experimentos. Otros autores, entre ellos algunos físicos, añadieron que la física no está cerrada y que tampoco sabe explicar todavía la conciencia.

En el fondo, la pelea no es solo por los datos. Es por cuánta prueba hace falta para aceptar algo que choca con el resto de la ciencia, y ahí la mayoría de los científicos sigue sin dar la psi por demostrada.

Rosario, Buenos Aires y La Plata

En América Latina, la pregunta entró en la universidad mucho antes. Durante la etapa en que lo dirigió Enrique Mouchet, entre 1931 y 1943, el Instituto de Psicología de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires creó un departamento de psicología paranormal. En 1951, el médico Orlando Canavesio se doctoró en la Universidad de Córdoba con una tesis sobre el electroencefalograma en los llamados estados metapsíquicos, la primera sobre el tema en el país y en la región.

Después llegaron las instituciones. La Sociedad Argentina de Parapsicología nació en 1948 con muchos espiritistas entre sus socios, y en 1953 se fundó el Instituto Argentino de Parapsicología, que quería separar la disciplina del espiritismo y aplicar la estadística de Joseph Banks Rhine. El camino no fue fácil: en el primer Congreso Argentino de Psicología, celebrado en Tucumán en marzo de 1954, se rechazaron las ponencias de J. Ricardo Musso sobre los experimentos de la Universidad Duke.

El giro llegó en Rosario. En 1956, la carrera de Psicología de la Universidad Nacional del Litoral hizo de la parapsicología una asignatura obligatoria de cuarto curso, impulsada por el profesor de lógica Armando Asti Vera. Ese año, Musso invitó a Rhine a visitar el país, y Rhine declinó porque no podía dejar su laboratorio sin gente. En 1959, Musso empezó a enseñarla en la Universidad de Buenos Aires, ante alumnos más atraídos por el psicoanálisis que por la estadística. En los años sesenta tuvo presencia en tres universidades nacionales: el Litoral, Buenos Aires y La Plata.

Tampoco faltaron los críticos. El físico y filósofo argentino Mario Bunge la describió en 1959 como «espiritismo disfrazado de estadística». La etapa universitaria terminó hacia 1970, y desde entonces la investigación siguió sobre todo fuera de las aulas. Lo que se hace hoy en Buenos Aires y São Paulo está en la parapsicología en América Latina.

Un nombre que pide contexto

Cuando leas que la parapsicología es una ciencia, o que no lo es, mira qué se está diciendo. Usa métodos científicos: blancos elegidos al azar, estadística, revistas con revisión por pares. Lo que no ha logrado es convencer a la mayoría de los científicos de que sus resultados muestran algo real, y el cruce de 2018 y 2019 no movió esa balanza.

La verdad es que hay una pregunta más útil y más concreta: quién investiga, dónde publica y si otros equipos han repetido lo que dice. Un laboratorio universitario que comparte sus datos no se parece en nada a un anuncio con la palabra parapsicólogo en letras grandes. Y ninguno de los dos sustituye al médico ni al psicólogo cuando lo que preocupa es la salud.

Dónde se ha enseñado en Europa, Estados Unidos y la India, con sus cátedras y sus polémicas, está en la parapsicología en la universidad. Tienes más en la sección de parapsicología y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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