Escritura automática o psicografía: de la consulta de Janet a los tribunales de Brasil
Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026
Se llama escritura automática a la que sale de la mano sin que quien escribe sienta que la dirige. El espiritismo la llama psicografía y la atribuye a los espíritus; la psicología, a partes de la mente que trabajan por su cuenta. Fuera de las sesiones interesó a médicos, poetas y jueces, y cada uno la leyó a su manera.
La mano que contestaba sola
En los años ochenta del siglo XIX, el filósofo Pierre Janet daba clase en un instituto de El Havre y, por su cuenta, investigaba en el hospital de la ciudad. Allí trabajó con una paciente a la que había enseñado a escribir de forma automática bajo hipnosis. Después probó sin hipnosis: mientras otra persona le daba conversación, Janet le susurraba preguntas, y la mano de la mujer las contestaba por escrito sin que ella se diera cuenta. Algunas respuestas llegaban firmadas con otro nombre.
Janet lo contó en su tesis de 1889, El automatismo psicológico. Para él no había espíritus de por medio, sino una parte de la conciencia separada del resto, lo que hoy se llama disociación. Cómo se aplicó esa idea a los médiums se explica en mediumnidad espiritista.
Casi un siglo después, en 1983, los psicólogos Sheryl Wilson y Theodore Barber estudiaron a un grupo de mujeres muy propensas a la fantasía: la mitad había practicado alguna vez la escritura automática, frente al 8 % de un grupo de comparación.
Escribir deprisa para no pensar
André Breton estudiaba Medicina cuando, en 1916, pidió destino en el centro neuropsiquiátrico militar de Saint-Dizier. Allí conoció las ideas de Freud a través de un manual de psiquiatría y empezó a anotar los sueños y las asociaciones libres de los soldados ingresados.
En la primavera de 1919 se puso con el poeta Philippe Soupault a escribir a toda velocidad, sin corregir ni volver atrás. El resultado, Los campos magnéticos, se publicó como libro en 1920, y Breton lo consideró la primera obra surrealista. El 15 de octubre de 1924, en el Manifiesto del surrealismo, definió el movimiento como «automatismo psíquico puro»: dejar que el pensamiento hable sin la vigilancia de la razón.
Los surrealistas tomaron la técnica, no la creencia. En 1922, al describir las sesiones de trance que hacían en grupo, Breton se negó a admitir cualquier comunicación entre los vivos y los muertos. Lo que buscaba en el papel era el inconsciente, no el más allá.
Un matrimonio y un libro
William Butler Yeats se casó con George Hyde-Lees el 20 de octubre de 1917. Él tenía 52 años y ella, 25. Cuatro días después, durante la luna de miel y con el poeta abatido, ella tomó un lápiz y probó la escritura automática. Las frases salían deshilvanadas y casi ilegibles, pero Yeats se entusiasmó enseguida.
Siguieron unas 450 sesiones en unos dos años y medio. Cuando el poeta ofreció dedicar su vida a explicar aquellos mensajes, según contó él mismo, la respuesta fue: «Hemos venido a darte metáforas para la poesía». De ese material salió Una visión, un sistema que explica el alma y la historia con las fases de la luna, con fecha de 1925 en la portada aunque se distribuyó en enero de 1926, en 600 ejemplares. Yeats lo reescribió para la edición de 1937.
¿Lo empezó ella solo para distraer a su marido? Algunos relatos dicen que lo intentó para sacarlo de su tristeza; otros subrayan que creyó de verdad en aquellas voces. Yeats, que recibió el Nobel de Literatura en 1923, atribuyó a esa experiencia un cambio en su propia poesía.
Cartas del más allá ante un juez
En Brasil, donde el espiritismo tiene mucho arraigo, la psicografía llegó a los tribunales. En 1979, un juez de Goiânia absolvió a un acusado de homicidio y escribió que merecía crédito una carta que el médium Chico Xavier, de quien se habla en la sesión de espiritismo, atribuía a la víctima.
En mayo de 2006, un jurado de Viamão, en Rio Grande do Sul, absolvió por cinco votos a dos a una mujer acusada de haber encargado un asesinato, después de que la defensa leyera ante el jurado mensajes psicografiados atribuidos a la víctima. El tribunal del estado anuló el juicio en 2007 por otro motivo: uno de los jurados había sido cliente del abogado defensor. Un proyecto de ley de 2007 para prohibir estas cartas como prueba se archivó en 2011.
En 2025 se pronunció el Superior Tribunal de Justicia, uno de los más altos del país. Por unanimidad, decidió que una carta psicografiada no puede admitirse como prueba en un proceso, porque carece de la mínima fiabilidad para demostrar hechos. Recordó que esa creencia pertenece al terreno de la fe y que no hay pruebas científicas sólidas de comunicación con los difuntos.
Escribir sin censura, con los pies en el suelo
- Ponte un reloj y escribe sin parar. Diez minutos, sin corregir ni releer, como Breton y Soupault. Luego léelo como un borrador tuyo: a veces aparece una imagen o una idea que no esperabas.
- No le preguntes por el futuro ni por otras personas. Lo que escribe la mano sale de tu memoria y de tus deseos, y decidir por ello sería dejar tu vida al azar.
- Consulta si la mano se adelanta a ti. Si escribes sin querer fuera de esos ratos, pierdes la noción del tiempo o te queda angustia, habla con tu médico o con un psicólogo. Y si lo que buscas es una carta de alguien que murió, escríbele tú: ayuda a despedirse, y si el duelo pesa demasiado, un psicólogo puede acompañarte.
Dicho esto, la escritura sin freno tiene una larga historia literaria que no necesita fantasmas. La que el espiritismo atribuía a los espíritus sin mano humana se cuenta en la neumatografía o escritura directa. Tienes más en la sección de reencarnación y mente y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.