La proyección astral: historia de una idea y lo que ha encontrado la ciencia

Redacción Leotarot.com · Publicado el 7 de octubre de 2026

La proyección astral es la creencia de que una parte de nosotros, el cuerpo astral, puede salir del cuerpo físico y viajar. Detrás hay una experiencia real que vive mucha gente, la sensación de estar fuera del propio cuerpo, y una larga historia de interpretaciones. Esta es su historia, con lo que la ciencia ha podido comprobar.

Un vehículo para el alma

La idea de un cuerpo sutil viene de lejos. Los neoplatónicos, como Proclo en el siglo V, hablaban de un vehículo del alma, el ókhema, hecho de una materia más fina que la carne. En el antiguo Egipto, el ba, que se pintaba como un pájaro con cabeza humana, salía de día de la tumba y volvía de noche, aunque era el alma de un difunto y no la de un vivo.

El nombre moderno lo fijó la teosofía. Helena Blavatsky usaba «cuerpo astral» como equivalente de un término sánscrito, linga sharira. Sus continuadores, Annie Besant y Charles Leadbeater, lo convirtieron en el cuerpo de las emociones y los deseos, uno de los siete que, según su sistema, forman al ser humano. De ese ambiente salió también la expresión «proyección astral».

Muldoon, Carrington y el cordón de plata

El libro que la hizo popular nació de la experiencia de un muchacho de Wisconsin. Sylvan Muldoon (1903-1969) contaba que en 1915, con doce años, durante una visita con su madre a un campamento espiritista de Clinton (Iowa), se despertó fuera de su cuerpo y creyó que había muerto. Más tarde empezó a colaborar con el investigador psíquico Hereward Carrington, nacido en Gran Bretaña, y en 1929 publicaron juntos La proyección del cuerpo astral. Firmaron otro libro en 1951.

Según Muldoon, durante la salida el cuerpo astral seguía unido al físico por un cordón. Lo llamó cordón de plata, una imagen que él y otros autores tomaron del Eclesiastés (12, 6), donde un poema sobre la vejez habla de un cordón de plata que se rompe como metáfora de la muerte.

Robert Monroe y las experiencias fuera del cuerpo

En 1958, Robert Monroe (1915-1995), un ejecutivo de la radio estadounidense, empezó a notar de noche vibraciones, una luz intensa y una sensación de parálisis. Semanas después, según contó, se encontró flotando fuera de su cuerpo. Su libro Journeys Out of the Body («Viajes fuera del cuerpo», 1971) vendió alrededor de un millón de ejemplares y popularizó la expresión «experiencia fuera del cuerpo», que el investigador británico G. N. M. Tyrrell había propuesto en 1943. El instituto que lleva su nombre, en Faber (Virginia), desarrolló unos sonidos binaurales pensados para inducir estados de conciencia distintos.

Eso sí, lo que Monroe describía al principio se parece mucho a la parálisis del sueño, ese despertar sin poder moverse que se explica en psicología y parapsicología, frente a frente.

Lo que ha visto el laboratorio

La experiencia existe, y es más común de lo que se piensa. En las encuestas con muestras al azar, entre el 6 y el 14 % de la población dice haberla tenido alguna vez, a menudo en un momento de reposo. ¿Te ha pasado? En 1968, la investigadora británica Celia Green reunió los relatos de unas cuatrocientas personas y vio que se parecían mucho entre sí.

Lo que se discute es qué significa. Ese mismo año, el psicólogo Charles Tart hizo dormir cuatro noches en su laboratorio a una joven, a la que llamó señorita Z, con un número de cinco cifras en una repisa que no podía ver desde la cama. La cuarta noche lo dijo bien. Los críticos señalaron que nadie la vigilaba de forma continua ni había cámara, y que pudo haberlo visto por medios normales.

La neurología aportó otra pista en 2002. En el hospital universitario de Ginebra, el equipo de Olaf Blanke estimuló con electrodos una zona concreta del cerebro, el giro angular derecho, de una paciente con epilepsia a la que se estudiaba para operarla. Ella decía entonces verse desde arriba, como colgada del techo. En 2007, el grupo de Henrik Ehrsson y el del propio Blanke provocaron una ilusión parecida en voluntarios sanos, con gafas de realidad virtual conectadas a una cámara situada a su espalda.

La explicación que se maneja hoy es que la sensación nace cuando el cerebro no consigue juntar bien lo que le dicen la vista, el tacto y el equilibrio. La verdad es que no hay pruebas de que algo salga del cuerpo. Las experiencias cercanas a la muerte, que a veces incluyen esa visión desde arriba, también se han puesto a prueba en hospitales, como cuenta el balance de las pruebas de la reencarnación.

Cuando te ocurre a ti

  • Les pasa a muchas personas sanas, y una experiencia aislada no es motivo de alarma.
  • Apunta cuándo ocurrió, cómo habías dormido y qué estabas haciendo: así verás si se repite en las mismas circunstancias.
  • Consulta al médico si se repite, si te da miedo o si llega con desmayos, convulsiones o confusión, porque puede aparecer en algunas epilepsias y con ciertas drogas, como la ketamina.
  • Desconfía de los cursos que prometen salir del cuerpo a voluntad o visitar lugares lejanos, y de quien te la presente como una prueba de vida después de la muerte.

Tienes más en la sección de reencarnación y mente y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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