Las posesiones diabólicas: lo que cree la tradición y lo que dice la medicina
Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026
La creencia de que un espíritu maligno puede apoderarse de una persona es muy antigua y aparece en muchas religiones. La Iglesia católica conserva un rito para esos casos, pero pide descartar antes cualquier enfermedad. La medicina, por su parte, ve en estos cuadros trastornos que se pueden diagnosticar y atender.
Una creencia con muchos siglos
Los evangelios cuentan varios exorcismos de Jesús. El más conocido es el del endemoniado de Gerasa (Marcos 5), que vivía entre los sepulcros y decía llamarse «Legión». En otro pasaje, un padre lleva a su hijo, que cae al suelo, echa espuma y rechina los dientes. Mateo lo llama «lunático» (17, 15), y muchos comentaristas reconocen en esa descripción los síntomas de una epilepsia. En el mundo antiguo era corriente atribuir a los espíritus las enfermedades que no se entendían.
La Iglesia organizó pronto ese ministerio. En el año 251, el papa Cornelio contaba en una carta que en Roma había cincuenta y dos exorcistas, lectores y porteros. El de exorcista fue durante siglos una de las órdenes menores del clero, hasta que Pablo VI las suprimió en 1972.
Otras culturas viven el trance de posesión con un sentido muy distinto. En el vudú haitiano se dice que el espíritu «monta» a su «caballo», el iniciado, durante la ceremonia, y en el candomblé brasileño los orixás se manifiestan en el cuerpo de quienes los sirven. Allí es algo buscado y celebrado, no una desgracia.
El rito católico: primero, prudencia
El primer ritual común de la Iglesia latina para estos casos se publicó en 1614, dentro del Ritual romano de Pablo V. Enumeraba los indicios que debían buscarse: hablar o entender una lengua desconocida, revelar cosas ocultas o lejanas, mostrar una fuerza impropia de la edad o de la condición, y la aversión a lo sagrado. El texto se renovó a finales del siglo XX, y el nuevo ritual se publicó en enero de 1999.
¿Qué hace entonces la Iglesia cuando alguien pide un exorcismo? Distingue. Hay oraciones de liberación que cualquier creyente puede rezar, y un exorcismo menor que forma parte del bautismo. Y está el exorcismo mayor, un rito reservado a sacerdotes con permiso expreso de su obispo (canon 1172 del Código de Derecho Canónico).
El Catecismo (número 1673) lo dice con claridad: las enfermedades, sobre todo las psíquicas, pertenecen a la ciencia médica, y antes de un exorcismo hay que asegurarse de que no se trata de una enfermedad. Por eso las diócesis piden una valoración médica, psicológica y psiquiátrica antes de dar ningún paso.
Lo que ve la medicina
La medicina no reconoce la posesión como causa de nada. Lo que sí estudia son los síntomas que suelen acompañarla: convulsiones, cambios bruscos de voz o de carácter, lagunas de memoria, rechazo violento a ciertos objetos. Detrás pueden estar una epilepsia del lóbulo temporal, una psicosis, un trastorno disociativo o un trastorno neurológico funcional, el que antes se llamaba de conversión, en el que el cuerpo expresa un conflicto sin que haya lesión.
La clasificación de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (CIE-11) recoge un trastorno de trance de posesión: episodios en los que la persona siente que otra identidad la controla, que no busca, que la hacen sufrir y que no forman parte de una práctica cultural o religiosa aceptada. El matiz importa, porque separa el trance de una ceremonia del malestar que necesita ayuda.
La verdad es que el entorno pesa mucho. La forma que toma una supuesta posesión suele seguir las creencias del grupo, y a veces se contagia. En Loudun (Francia), en 1634, varias monjas ursulinas dijeron estar poseídas y acusaron a un sacerdote, Urbain Grandier, que acabó condenado y ejecutado; muchos historiadores ven detrás un conflicto político con el cardenal Richelieu. Algunos parapsicólogos del siglo XX quisieron explicar los signos clásicos con la telepatía o la psicoquinesia, pero esos fenómenos tampoco están demostrados.
Anneliese Michel: una historia que obliga a la prudencia
Anneliese Michel nació en 1952 en Leiblfing, en Baviera, en una familia católica muy devota. En 1969, tras un electroencefalograma, le diagnosticaron un trastorno convulsivo, y recibió tratamiento psiquiátrico. Con los años, ella y su entorno se convencieron de que estaba poseída, y en 1975 el obispo de Wurzburgo, Josef Stangl, autorizó el exorcismo mayor.
Entre septiembre de 1975 y julio de 1976 se celebraron 67 sesiones. Anneliese fue dejando de comer y murió el 1 de julio de 1976 en Klingenberg am Main, con unos 30 kilos de peso, por desnutrición y deshidratación. En 1978, un tribunal de Aschaffenburg condenó a sus padres y a los dos sacerdotes por homicidio por negligencia.
Su familia y los sacerdotes creían estar ayudándola. Por eso su caso se recuerda con respeto, y como advertencia. Un grupo de trabajo creado por los obispos alemanes recomendó después revisar los criterios tradicionales y asegurar siempre la valoración médica y psiquiátrica.
Qué hacer si alguien cercano cree estar poseído
- Empieza por el médico. Pide cita cuanto antes y cuenta lo que ves con detalle: desde cuándo pasa, cómo son las crisis, si la persona duerme y si come. Muchas causas se pueden estudiar y tratar.
- Suma a un psicólogo o a un psiquiatra. Pueden valorar si hay ansiedad, un trastorno disociativo o una psicosis, y acompañar a la persona y a su familia.
- Si en tu familia hay fe, habla con la parroquia. Un sacerdote puede rezar con la familia y dar consuelo. La propia Iglesia pedirá la valoración médica antes de cualquier rito, y ningún rezo justifica dejar un tratamiento.
- Desconfía de quien cobre por liberar a nadie. Quien diagnostica una posesión y en la misma conversación pide dinero para deshacerla no está ayudando.
Eso sí, si la persona deja de comer o de beber, habla de hacerse daño o pierde el contacto con la realidad, acude ese mismo día a un servicio de urgencias. Para seguir, lee qué conviene mirar si crees que estás embrujado, cómo responden las religiones al poder del mal y por qué pedir no es mandar en las invocaciones de poder. Hay más textos en la sección de satanismo y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.