Antes y después de Moody: quiénes estudiaron las experiencias cercanas a la muerte
Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026
La expresión «experiencia cercana a la muerte» se hizo famosa en 1975 con el libro de Raymond Moody, y su balance, junto con los grandes estudios hechos en hospitales, está en las pruebas de la reencarnación. Pero hubo quien reunió estos relatos casi un siglo antes, y quien intentó después contarlos y medirlos con cuestionarios. Esta es la historia de esos investigadores, de un geólogo suizo a una escala de dieciséis preguntas.
Un geólogo que cayó por un cortado
Albert Heim (1849-1937) fue uno de los grandes geólogos suizos y también alpinista. Siendo estudiante, bajando del Säntis, en el este de Suiza, resbaló en una pendiente de nieve y se despeñó unos veinte metros. Pasó media hora inconsciente. Lo que más le llamó la atención fue lo que sintió durante la caída: ni miedo ni dolor, y una lucidez que le dejó repasar su vida en unos segundos.
Con los años preguntó a más de una veintena de supervivientes, casi todos alpinistas, y anotó también casos de la guerra, de las fábricas y de los accidentes de tren. El 26 de febrero de 1892 expuso sus conclusiones ante la sección Uto del Club Alpino Suizo, en Zúrich, y el texto salió en el anuario del club como Notizen über den Tod durch Absturz («Notas sobre la muerte por caída»).
Según Heim, alrededor del 95 % de quienes habían rozado la muerte al caer describían algo parecido. Calma. El tiempo que se estiraba, un repaso de toda la vida y, a veces, una música hermosa y un cielo azul con nubes rosadas. El dolor, si llegaba, llegaba después. Hoy se cita su nota como la primera de carácter académico sobre el asunto.
Dos estudiosos de Iowa y el yo que observa
El texto de Heim durmió en alemán ochenta años. En 1972, el psiquiatra Russell Noyes, de la Universidad de Iowa, y el psicólogo Roy Kletti lo publicaron en inglés en Omega, una revista dedicada a la psicología de la muerte.
Noyes siguió por su cuenta. Escribió a alpinistas, preguntó a paracaidistas, reunió casos de personas rescatadas cuando se ahogaban y comparó a supervivientes de accidentes de tráfico con pacientes psiquiátricos. En 1976 describió con Kletti un síndrome pasajero de despersonalización: ante una amenaza mortal, la persona parece partirse en dos, un yo que actúa y otro que observa desde fuera con una frialdad extraña. Para ellos era una defensa de la mente, y su pregunta no era si hay vida después de la muerte, sino qué hace la mente cuando cree que va a morir.
Ring y Sabom: de los relatos a las muestras
Tras el éxito de Moody, varios investigadores quisieron estudiar grupos de personas con un mismo método. Kenneth Ring, que enseñaba psicología en Connecticut, entrevistó a 102 personas que habían estado a punto de morir y publicó los resultados en 1980 en Life at Death («Vida en la muerte»). Para separar estas experiencias de otros recuerdos confusos creó un índice con puntos, y según ese baremo casi la mitad de sus entrevistados había tenido una. Describió cinco etapas: paz, salida del cuerpo, una oscuridad, una luz y la entrada en esa luz. Las primeras eran mucho más frecuentes que las últimas.
El cardiólogo Michael Sabom publicó en 1982 Recollections of Death («Recuerdos de la muerte»), con entrevistas a 116 personas que habían pasado una crisis médica grave. De ellas, 32 decían haberse visto desde fuera mientras las reanimaban, y seis dieron detalles que él cotejó con los informes médicos o con algún testigo. Sabom pidió a otros pacientes cardiacos, sin esa vivencia, que describieran cómo creían que se reanima a alguien, y la mayoría cometió errores de bulto, como dar por hecho que en el hospital se hace el boca a boca.
La psicóloga británica Susan Blackmore le replicó que ese grupo no había pasado por una reanimación, así que no había podido captar, medio inconsciente, sonidos y detalles de la sala. Dicho esto, la discusión sigue abierta.
Una escala de dieciséis preguntas
El paso que permitió comparar unos estudios con otros lo dio el psiquiatra Bruce Greyson en 1983. Partió de unas ochenta manifestaciones descritas en la literatura, se quedó con las cuarenta más comunes, las redujo a treinta y tres y, tras probarlas dos veces con 67 personas, dejó dieciséis preguntas en cuatro grupos:
- cognitivas, como si el tiempo se aceleró o se detuvo;
- afectivas, como la paz o la alegría;
- paranormales, como salir del cuerpo;
- trascendentes, como entrar en otro mundo o llegar a una frontera.
Cada respuesta vale de cero a dos puntos, el máximo es 32 y se suele hablar de experiencia a partir de 7. La escala ha servido en cientos de estudios.
Los investigadores también se organizaron. En noviembre de 1977, John Audette reunió en Charlottesville, en Virginia, a Moody, Ring, Greyson y Sabom, entre otros. De ahí salió una asociación registrada en 1978 que en 1981 pasó a llamarse International Association for Near-Death Studies (IANDS) y se instaló en la Universidad de Connecticut, con Ring al frente. Desde 1982 publica el Journal of Near-Death Studies.
Al leer un estudio sobre estas experiencias
Fíjate primero en cómo se reunieron los casos. Heim, Ring y Sabom recogieron los relatos después de la crisis, a veces años después, entre personas que aceptaban contarlos. ¿Quién decide contar su historia y quién la calla? Esa pregunta pesa en los resultados, y los estudios posteriores optaron por esperar en los hospitales a que la parada cardiaca ocurriera.
Mira también qué se mide. Una escala cuenta rasgos, pero no dice de dónde salen: un número alto habla de la intensidad de la vivencia, no de que alguien haya visitado otro mundo. Y separa a quien estudió la experiencia como una reacción de la mente, como Noyes, de quien buscaba en ella una prueba de que algo sobrevive.
El estudio de The Lancet de 2001 y los demás hechos en hospitales se cuentan en la primera parte de esta serie. La sensación de verse desde arriba, que aparece en muchos de estos relatos, tiene su propia historia en la proyección astral, y lo que cuentan las tradiciones sobre el aspecto de los difuntos está en cómo somos en el más allá. Tienes más en la sección de sociedad y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.