Pautas para la güija: cómo jugar sin miedo y con cabeza

Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026

La güija es un juego de mesa, y como cualquier juego se puede disfrutar o dejar estar. Estas pautas sirven para jugar sin miedo, comprobar por ti mismo qué mueve el vaso y cuidar de quienes se sientan a la mesa.

Un juego con mala fama

Durante décadas, el tablero se vendió en las jugueterías como pasatiempo familiar. La fama siniestra le llegó mucho después, con el cine, como se cuenta en por qué el tablero se presta tanto al engaño.

Lo que mueve el vaso tiene explicación. Son las manos de quienes juegan, que empujan sin darse cuenta: el llamado efecto ideomotor, del que habla el contacto con los muertos. Nadie convoca nada. Por eso no hacen falta velas, amuletos, oraciones ni fórmulas de despedida, y tampoco hay sesiones que «salgan mal» por usar el objeto equivocado.

Quién se sienta a la mesa

Lo ideal es un grupo pequeño, de tres a seis personas, que juegan porque les apetece. Nadie debería sentarse por presión del resto, y cualquiera puede levantarse cuando quiera sin dar explicaciones.

Hay personas a las que conviene no invitar, o a las que se puede proponer otro plan:

  • quien ha perdido hace poco a alguien querido, porque el tablero puede «responder» en nombre del difunto y eso remueve mucho;
  • los niños que se asustan con facilidad, aunque digan que quieren probar;
  • quien atraviesa una mala racha de ansiedad o lo pasa mal con estos temas;
  • quien ha bebido, porque el alcohol aumenta la sugestión y las bromas pesadas.

Si alguien te propone la güija para hablar con un ser querido que ha muerto, dile con cariño que ese vaso no le va a dar lo que busca. El duelo se acompaña mejor con los tuyos, y un psicólogo puede ayudar de verdad.

Comprueba tú mismo qué mueve el vaso

El efecto ideomotor se siente en carne propia con un experimento clásico, el del péndulo, al que el químico francés Michel-Eugène Chevreul dedicó un libro en 1854. Ata un anillo a un hilo, sujeta el extremo con dos dedos sobre un papel en el que hayas escrito «sí» a un lado y «no» al otro, y piensa con fuerza en una de las dos palabras sin mover la mano a propósito. En unos segundos, el anillo suele empezar a oscilar hacia la palabra pensada. Así de discretos son esos movimientos.

Con el tablero se puede hacer algo parecido. Escribe las letras en tarjetas, bocabajo y mezcladas, de modo que nadie sepa dónde está cada una. Juega como siempre, y que una persona que no toca el vaso apunte las tarjetas que señala. Al final, dadles la vuelta y leed lo que ha salido. ¿Tiene sentido la frase cuando nadie sabía dónde estaban las letras?

Cuando alguien se asusta

Lo primero es parar el juego, sin discutir. Enciende la luz, aparta el tablero y siéntate junto a la persona. Habla con calma y explícale, sin burlarte, que el vaso lo mueven las manos de todos, también las suyas.

No hace falta ningún ritual para «cerrar» la sesión ni para despedir a nadie. Basta con guardar el tablero y cambiar de plan: algo de comer, música, una conversación sobre otra cosa. Con un niño, un adulto se queda a su lado hasta que se tranquiliza, y nadie le cuenta historias de miedo esa noche.

Si pasados unos días esa persona sigue durmiendo mal o con miedo, no la dejes sola con eso. Hablarlo con alguien de confianza ayuda, y si la angustia no se va, el médico o un psicólogo son quienes mejor pueden acompañarla.

Cinco reglas para la mesa

  1. Juega con luz. La penumbra no aporta nada salvo sugestión; con una luz normal todos ven lo que hacen las manos de los demás.
  2. Pregunta antes. Cada persona decide si quiere jugar, y quien prefiera mirar o irse, mira o se va.
  3. Nombra un secretario. Alguien que no toque el vaso apunta las letras tal como salen, para leerlas después con calma, aciertos y fallos incluidos.
  4. No decidas nada por el tablero. Ni sobre la salud, ni sobre el dinero, ni sobre una relación. Tampoco lo uses para asustar a nadie.
  5. Termina cuando alguien quiera. Basta con que una persona diga «hasta aquí» para guardar el tablero, sin despedidas ni ceremonias.

Al fin y al cabo, es un juego, y los juegos dejan de serlo cuando alguien lo pasa mal. Para seguir, mira cómo el mismo movimiento explica el péndulo de los radiestesistas. Hay más en la sección de videncia y otras mancias y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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