El factor psi: dónde se ha buscado en el cuerpo, de la glándula pineal al tercer ojo
Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026
Quienes creen en la percepción extrasensorial se han preguntado a menudo si tiene un órgano propio. ¿Habría en el cuerpo un «factor psi», una pieza capaz de captar lo que no llega por los sentidos? La candidata favorita ha sido siempre una glándula diminuta en el centro del cerebro, y esta es su historia.
El asiento del alma según Descartes
La glándula pineal mide entre 5 y 8 milímetros, más o menos lo que un grano de arroz, y está casi en el centro del cerebro. Galeno, en el siglo II, la llamó konarion por su forma de piña y la tomó por un simple soporte.
René Descartes le dio un papel mucho mayor. En Las pasiones del alma, de 1649, la llamó la sede principal del alma, el punto donde el alma y el cuerpo se influyen. Su razón era anatómica. Casi todo en el cerebro está duplicado, como los ojos y los oídos, y sin embargo percibimos una sola imagen y un solo sonido: hacía falta un lugar único donde las dos impresiones se juntaran, y la pineal era la única pieza sin pareja. Imaginaba que sus mínimos movimientos guiaban el paso de los «espíritus animales» por el cerebro.
Era una hipótesis de filósofo, sin experimento detrás. Pero dejó a la glándula marcada como lugar misterioso.
El tercer ojo de la teosofía
En 1888, Helena Blavatsky, cofundadora de la Sociedad Teosófica, publicó La doctrina secreta. En el segundo volumen sostenía que la pineal había sido un ojo de verdad en humanidades muy antiguas, situado en la parte de atrás de la cabeza, y que se fue atrofiando a medida que el cuerpo se volvía más material. Según ella, solo los iniciados conservaban el pleno uso de ese «tercer ojo», que en los demás estaba más o menos dormido. Para apoyarlo citaba a un reptil de Nueva Zelanda, que entonces se llamaba Hatteria punctata.
La imagen tuvo mucho éxito. El tercer ojo se identificó con ajna, el chakra de la tradición india que se sitúa entre las cejas, y así sigue en muchos libros de meditación. Es una creencia de la teosofía y de las escuelas que bebieron de ella, no un dato de la anatomía.
El ojo que sí tienen algunos reptiles
Blavatsky no lo sacó de la nada. En 1886, el zoólogo Walter Baldwin Spencer, en Oxford, describió en varios lagartos y en aquel reptil, el tuátara, un pequeño ojo en lo alto de la cabeza: el ojo parietal. El tuátara, único superviviente de un grupo de reptiles que abundó en la época de los dinosaurios, lo tiene muy completo, con cristalino, una especie de córnea y una retina. En las crías se ve como una mancha translúcida en el cráneo; a los cuatro o seis meses lo cubren las escamas.
No forma imágenes. Detecta la luz y probablemente ayuda a llevar el ritmo del día y de las estaciones. Tienen algo parecido muchos lagartos, las ranas y las lampreas. Los mamíferos lo perdieron hace muchísimo tiempo, y en nosotros queda su pariente, la pineal, escondida en el cerebro y lejos de la luz.
Melatonina y DMT: lo que sí se sabe
En 1958, el dermatólogo Aaron Lerner y su equipo de la Universidad de Yale aislaron, a partir de más de 250.000 glándulas pineales de vaca, una sustancia que aclaraba la piel de las ranas. La llamaron melatonina, y esperaban que sirviera contra enfermedades de la piel como el vitíligo. No sirvió. Lo que se fue descubriendo en los años sesenta y setenta resultó más útil: la pineal la fabrica en la oscuridad y deja de hacerlo con la luz, que le llega por un camino que empieza en la retina. Es una de las señales con que el cuerpo sabe que es de noche.
La otra historia es más reciente. En un libro de 2001, el psiquiatra Rick Strassman propuso que la pineal liberaría DMT, una sustancia psicodélica, al nacer, al morir y durante los sueños. En 2013 se detectó DMT en el líquido que rodea la pineal de ratas, y en 2019 un equipo de la Universidad de Míchigan halló, en tejido de ratas y de personas, el rastro genético de una de las enzimas que la fabrican, tanto en la pineal como en la corteza; en las ratas, la corteza la producía incluso sin la glándula.
Pues bien, nada de eso demuestra una facultad psi. El químico David Nichols recordó en una revisión de 2018 que la pineal es demasiado pequeña para producir cantidades con efecto y que su trabajo principal es la melatonina. La DMT, por otra parte, es una sustancia controlada.
Tu glándula pineal, sin leyendas
- El tercer ojo es un símbolo valioso en muchas tradiciones de meditación: tómalo como tal, no como un órgano que haya que «activar».
- La pineal tiene un trabajo comprobado, la melatonina, y la oscuridad de la noche la ayuda; si duermes mal, lo indicado es consultarlo con el médico.
- Desconfía de cursos, productos o sustancias que prometan despertar la glándula: ningún estudio respalda esa promesa.
Hay quien extiende esa facultad a los animales y a las plantas, una idea que se revisa en la psi animal y en el alma de las plantas. Cómo se intenta medir la psi en un laboratorio, con blancos al azar y estadística, se explica en cómo se mide de verdad la percepción extrasensorial. Tienes más en la sección de paranormal y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.