Qué es la parapsicología: la psicocinesis, o la mente frente a la materia
Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026
Joseph Banks Rhine repartió el campo de la parapsicología en dos grandes partes: la percepción extrasensorial, que sería mental, y la psicocinesis, la supuesta acción directa de la mente sobre los objetos, que sería física. Esta es la historia de esa segunda mitad en el laboratorio, de los dados a las máquinas de azar. ¿Ha movido alguien un objeto con la mente en condiciones controladas?
Un jugador de dados en Duke
La palabra parapsicología es anterior a Rhine: la propuso Max Dessoir en 1889, y su historia, con el congreso de Utrecht de 1953, está en el diccionario esotérico.
A comienzos de los años treinta, un joven jugador se presentó en el laboratorio de Rhine, en la Universidad Duke, convencido de que a veces podía influir en los dados con solo desearlo. Rhine desconfió, pero vio en los dados un método sencillo. En su primer experimento formal, 25 personas intentaron que la suma de dos dados pasara de siete, algo que el azar da en 5 de cada 12 tiradas. En 562 series de 12 tiradas lograron una media de 5,53 aciertos por serie, frente a los 5 esperados. Era poco, pero estadísticamente significativo.
Los controles se fueron endureciendo: dados de casino, caras elegidas al azar y, al final, máquinas que agitaban y lanzaban los dados y fotografiaban el resultado. En 1943, Rhine publicó el resumen de veinte experimentos hechos a lo largo de nueve años. Le llamó la atención un patrón: en cada hoja, los aciertos bajaban de un cuarto al siguiente, y él lo tomó como señal de que algo real ocurría.
En 1962, el psicólogo Edward Girden publicó en Psychological Bulletin una revisión muy crítica de aquellos trabajos. La investigación con dados casi se detuvo.
Helmut Schmidt y el azar de los átomos
El relevo llegó con la electrónica. Helmut Schmidt (1928-2011), físico nacido en Danzig que había investigado para la compañía aeronáutica Boeing, construyó un generador de azar basado en la desintegración del estroncio 90. Un contador Geiger registraba los electrones que emitía la fuente radiactiva, y su llegada, imposible de predecir, decidía qué lámpara se encendía. Los voluntarios intentaban, solo con la intención, que se encendieran más unas que otras.
En 1969 pasó a dirigir la investigación del instituto de Rhine, y en 1970 publicó sus primeros resultados con esa máquina. En los años siguientes describió aciertos de uno o dos puntos por encima de lo que daba el azar. El psicólogo británico C. E. M. Hansel le encontró fallos de diseño, como trabajar sin un segundo experimentador, y otros críticos señalaron que nadie había repetido sus resultados. La idea, en cualquier caso, cambió el campo: las máquinas de azar sustituyeron a los dados.
Nina Kulagina, en blanco y negro
En la Unión Soviética, unas películas mudas de finales de los años sesenta mostraban a una mujer de Leningrado, Nina Kulagina (1926-1990), moviendo cerillas y otros objetos pequeños sobre una mesa sin tocarlos. Según los informes soviéticos, la examinaron unos cuarenta científicos. Los magos y los escépticos señalaron que esos efectos se pueden imitar con hilos casi invisibles, pequeños imanes o espejos, y que las sesiones se preparaban durante mucho tiempo y a menudo en lugares poco controlados, como habitaciones de hotel.
En 1986, una revista del Ministerio de Justicia soviético la acusó de fraude. Ella demandó a los periodistas, y alrededor de un año después ganó en parte, porque el tribunal consideró que no tenían pruebas directas del engaño. La sentencia no confirma ningún poder: dice solo que no se probó el fraude. Las organizaciones escépticas siguen sin dar por buenas sus demostraciones.
Lo que dicen los números
En 2006, Holger Bösch, Fiona Steinkamp y Emil Boller publicaron en Psychological Bulletin un metaanálisis de 380 estudios, hechos entre 1961 y 2004, en los que alguien intentaba desviar con la intención un generador de números al azar. El efecto global era significativo pero diminuto, y tenía una particularidad: cuanto más pequeño era el estudio, mayor salía.
Con una simulación, los autores mostraron que ese patrón podía explicarse porque los estudios pequeños con resultados llamativos se publican más que los que no encuentran nada. Otros investigadores, entre ellos Dean Radin, defendieron en la misma revista otra lectura de los datos.
En 2018, un equipo de la Universidad de Múnich dirigido por el psicólogo Markus Maier puso a prueba la idea con 12.571 personas y un análisis estadístico bayesiano. Los datos apoyaban con fuerza que no había ningún efecto, y un patrón secundario que creyeron ver los autores lo atribuyó al azar un comentario publicado ese mismo año.
Qué queda de la mente sobre la materia
Casi un siglo de dados, lámparas y generadores deja un balance bastante claro. Si la mente mueve la materia, lo hace con efectos tan pequeños que se desvanecen cuando se controla qué se publica y cómo se analiza. La discusión sobre los metaanálisis no está cerrada, y algunos laboratorios siguen investigando. Dicho esto, nadie ha mostrado una psicocinesis que se vea sin estadística, a la primera y ante cualquiera.
Cuando veas un vídeo de alguien que mueve objetos sin tocarlos, recuerda a Kulagina: una grabación, por llamativa que sea, no sustituye a una prueba repetida ante otras personas. Las máquinas de azar de Princeton y su cierre en 2007 se cuentan en la parapsicología en la universidad, y cómo se diseña una prueba de percepción extrasensorial, en cómo se mide de verdad la percepción extrasensorial. Tienes más en la sección de parapsicología y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.