Cuántos sentidos tenemos: de los cinco de Aristóteles al «sexto sentido»

Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026

Vista, oído, olfato, gusto y tacto: la lista que se aprende en la escuela viene de Aristóteles. La fisiología ha encontrado unos cuantos sentidos más, y la parapsicología definió la percepción extrasensorial justo como lo que quedaría fuera de todos ellos. Este es el recuento, con sus fechas y sus nombres.

Los cinco de Aristóteles

En su tratado Sobre el alma, del siglo IV antes de Cristo, Aristóteles dedica un capítulo a cada sentido en este orden: vista, oído, olfato, gusto y tacto. Al empezar el libro tercero se plantea si podría existir un sexto que desconocemos, y concluye que no: para él, los cinco forman un conjunto completo.

Con el tacto, sin embargo, dudó si era un sentido o varios. Cada uno de los otros distingue una pareja de contrarios, como el blanco y el negro o el sonido agudo y el grave, mientras que el tacto percibe muchas: caliente y frío, seco y húmedo, duro y blando. Aquella duda resultó acertada.

El cuerpo que se siente a sí mismo

Cierra los ojos y lleva un dedo a la nariz. Lo encuentras sin mirar, y esa información no llega por ninguno de los cinco sentidos clásicos.

En 1826, el anatomista escocés Charles Bell describió un «sentido muscular» que informa al cerebro de la posición y del esfuerzo de los músculos. En 1880, el neurólogo británico Henry Charlton Bastian lo llamó cinestesia. Y en 1906, el fisiólogo Charles Sherrington le dio el nombre que se usa hoy, propiocepción, en La acción integradora del sistema nervioso. En ese libro clasificó los receptores según de dónde viene el estímulo: de fuera, del propio cuerpo en movimiento o de las vísceras.

De ese último grupo sale la interocepción, la percepción del interior del cuerpo: el latido, el hambre, la sed, la falta de aire o las ganas de ir al baño. Sherrington habló de receptores interoceptivos, y el sustantivo se generalizó más tarde.

Equilibrio, temperatura y dolor

El equilibrio tiene su órgano en el oído interno. En la década de 1820, el fisiólogo francés Pierre Flourens comprobó que una paloma con los conductos semicirculares dañados giraba sin control. Entre 1873 y 1874, Ernst Mach, Josef Breuer y Alexander Crum Brown explicaron por separado el mecanismo: el líquido de esos conductos se desplaza con los giros de la cabeza.

La temperatura tampoco es simple tacto. En 1882, el fisiólogo sueco Magnus Blix encontró en la piel puntos que solo responden al frío y otros que solo responden al calor, y poco después lo confirmaron Alfred Goldscheider en Berlín y Henry Donaldson en Baltimore. El dolor tiene sus propias terminaciones nerviosas, los nociceptores. En 2021, el Nobel de Medicina premió a David Julius y Ardem Patapoutian por descubrir receptores de la temperatura y del tacto: Julius identificó el que responde al calor y a la capsaicina, la sustancia que hace picar el chile y la guindilla.

¿Cuántos son, entonces? Depende de cómo se cuenten. En el Centro para el Estudio de los Sentidos de la Universidad de Londres se maneja una horquilla de entre 22 y 33.

Del «sexto sentido» a la percepción extrasensorial

La expresión «sexto sentido» nació en inglés con significados muy distintos. En la década de 1690 designaba el placer sexual, una idea que venía del humanista Escalígero. En 1712, el teólogo William Whiston la usó para el don de los profetas de conocer el futuro. El sentido de intuición, el de las corazonadas, se asentó a comienzos del siglo XX, y la película de 1999 que lleva ese título la ató a lo sobrenatural.

La parapsicología le buscó un nombre técnico. En los años veinte, los médicos alemanes Rudolf Tischner y Gustav Pagenstecher hablaban de außersinnliche Wahrnehmung, percepción extrasensorial, y en 1934 Joseph Banks Rhine popularizó la expresión con su libro Extra-Sensory Perception.

La definición es negativa: percibir algo sin pasar por los sentidos conocidos. Por eso cada sentido que describe la fisiología estrecha el terreno, y por eso los experimentos serios se esfuerzan tanto en cerrar cualquier vía corriente de información, lo que los investigadores llaman fuga sensorial. Cómo se diseñan esas pruebas se explica en cómo se mide de verdad la percepción extrasensorial.

Hipersentidos y visión con la piel

Algunos manuales de parapsicología presentan como facultades paranormales la hiperacusia o la hiperosmia. Son términos médicos. La hiperacusia es una tolerancia reducida a sonidos que a la mayoría le parecen normales, como el roce de un papel o el timbre de casa. La hiperosmia es un olfato anormalmente agudo, a menudo ligado a otra causa, como el embarazo. Las dos se consultan con el médico. Eso sí, oír voces que los demás no oyen merece siempre una consulta con el médico o el psicólogo, sin alarma y sin vergüenza.

Con la llamada visión dermoóptica, la supuesta capacidad de reconocer colores o letras solo con tocarlos, la historia fue instructiva. La rusa Rosa Kuleshova se hizo famosa a principios de los años sesenta y salió en la revista Life en 1964. En 1966, el divulgador Martin Gardner explicó en Science que estos resultados solían deberse a vendas que dejaban mirar por debajo de la nariz. En 1970, Nature contó que una comisión de científicos soviéticos la había sorprendido mirando, y que con los ojos bien tapados no mostró ninguna capacidad especial.

Ejercicios para los sentidos olvidados

  1. Busca tu nariz con los ojos cerrados. Lleva despacio la punta del índice hasta ella. Lo que te guía es la propiocepción.
  2. Mantente sobre un solo pie junto a una pared. Primero con los ojos abiertos y después cerrados, con una mano cerca de la pared. Notarás cuánto trabaja el oído interno cuando la vista no ayuda.
  3. Cuenta tus latidos sin tocarte el pulso. Hazlo durante un minuto, sentado y en silencio, y después compara la cifra con la que da el pulso. Es un ejercicio de interocepción.
  4. Toca a la vez una cuchara de metal y otra de madera. Están a la misma temperatura, pero el metal parece más frío porque se lleva antes el calor de la piel. Lo que notas es el calor que pierdes.

Si de repente pierdes el equilibrio, el olfato o parte del oído, consulta al médico. Para seguir con el vocabulario, mira de dónde vienen los otros nombres de la parapsicología. Tienes más en la sección de parapsicología y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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