El demiurgo, Dios y los dioses: del Timeo de Platón al primer versículo de la Biblia

Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026

Demiurgo era en griego el nombre del artesano, y Platón lo convirtió en el ordenador del universo. Siglos después, Marción lo identificó con el Dios del Antiguo Testamento, y todavía hay quien busca en el primer versículo del Génesis la huella de varios dioses. Aquí van las ideas y las traducciones, con respeto por quienes leen la Biblia con fe.

El artesano del Timeo

Dēmiourgós une dos palabras griegas, lo público y el trabajo: era el que trabaja para el pueblo, el artesano, y en algunas ciudades del Peloponeso también un magistrado. Hacia el año 360 antes de Cristo, Platón le dio un sentido nuevo en el Timeo, un diálogo sobre el origen del mundo.

Ese artesano no crea de la nada. Encuentra una materia que se mueve sin orden y la ordena mirando un modelo eterno, el de las formas, de modo que lo que vemos es una copia de lo perfecto. Platón añade un rasgo que marcó la filosofía posterior: el demiurgo es bueno, y en quien es bueno no cabe la envidia, así que quiso que todo se pareciera a él tanto como fuera posible. De sus manos sale el alma del mundo, y con ella el cielo y sus astros.

No es un dios celoso ni un tirano. Es una inteligencia que pone orden.

Plotino y Marción, dos caminos opuestos

Plotino (hacia 204-270), el gran filósofo neoplatónico, enseñó en Roma, y su discípulo Porfirio reunió sus escritos en las Enéadas. En el tratado noveno de la segunda, conocido como Contra los gnósticos, defiende que el mundo visible es hermoso, la mejor imagen posible del mundo inteligible, y reprocha a quienes desprecian el cosmos y llaman malo a su hacedor.

Marción de Sinope (hacia 85-160), un armador del mar Negro, tomó el camino contrario. En el año 144 la Iglesia de Roma lo expulsó por enseñar que había dos dioses: el creador del mundo, justo y severo, el de la Ley, y un Dios bueno, el Padre que anunció Jesús. No decía que las Escrituras hebreas mintieran. Las leía al pie de la letra y concluía que su Dios no era el del Evangelio.

Los gnósticos fueron más lejos, con un demiurgo ignorante al que algunos textos llaman Yaldabaot, como se cuenta en los evangelios apócrifos y el gnosticismo. Según el historiador Bart Ehrman, Marción no era uno de ellos: hablaba de dos dioses, no de muchos.

«En el principio crio Dios»

La primera Biblia completa en castellano, la de Casiodoro de Reina, impresa en Basilea en 1569 y conocida como Biblia del Oso por el grabado de su portada, dice: «En el principio crio Dios los cielos y la tierra». La revisión de 1909 mantiene ese verbo, y la de 1960 dice «creó».

No es un cambio de doctrina, sino de lengua. Criar viene del latín creare, y el diccionario de la Real Academia aún recoge su sentido religioso: dicho de Dios, dar ser a algo que antes no existía. Lo que sí cambia de una Biblia a otra es la sintaxis. La Traducción en lenguaje actual empieza con «Cuando Dios comenzó a crear el cielo y la tierra», porque una parte de los especialistas lee el versículo como el arranque de una frase más larga.

La palabra hebrea inicial, bereshit, une una preposición, «en», y reshit, «principio». Partirla en bara shit, «creó seis», es un juego de palabras de la cábala que aparece en el Zohar, escrito en España hacia 1280. No es una traducción.

Elohim, un plural con verbo en singular

¿Dice entonces el hebreo que se crearon los dioses, como se lee a veces? La gramática responde que no. Elohim es el sujeto del verbo, no lo creado. Tiene terminación de plural, pero el verbo que lo acompaña, bara, está en tercera persona del singular, y lo mismo ocurre en casi toda la Biblia hebrea cuando la palabra se refiere al Dios de Israel. El hebraísta alemán Wilhelm Gesenius lo llamó plural de excelencia, algo parecido al «nos» con que hablaban los reyes. Cuando elohim designa a varios dioses, en cambio, lleva concordancia en plural, como cuando el Éxodo habla de los dioses de Egipto (Éxodo 12, 12).

Queda el «hagamos al hombre a nuestra imagen» de Génesis 1, 26. La tradición judía lo ha leído a menudo como Dios dirigiéndose a los ángeles de su corte, y muchos cristianos, como un anuncio de la Trinidad.

Huellas de un consejo divino

En algunos pasajes esa corte aparece con más claridad. El salmo 82 empieza con Dios de pie en la asamblea divina, juzgando en medio de los elohim, y más adelante les dice «dioses sois», aunque morirán como cualquier hombre. Para judíos y cristianos, esos «dioses» son ángeles o jueces; muchos historiadores ven en ellos el eco de un consejo divino como el que presidía El en los textos de Ugarit.

El caso más estudiado está en el Deuteronomio. En el texto masorético, el que siguen casi todas las Biblias, el Altísimo reparte los pueblos según el número de los hijos de Israel (Deuteronomio 32, 8). Un manuscrito de Qumrán, el que los especialistas llaman 4QDeutj, dice «hijos de Dios», y la mayoría de los manuscritos griegos de los Setenta, «ángeles de Dios». El biblista Emanuel Tov, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, considera más antigua la lectura de Qumrán: cada pueblo quedaba a cargo de un ser divino, y Jacob era la porción del Señor (32, 9). Según él, un copista incómodo con esa imagen la cambió.

Judíos y cristianos han leído siempre estos versos dentro de su fe en un solo Dios. Lo que muestran es que traducir la Biblia obliga a elegir.

Una Biblia, muchas lecturas

Compara varias traducciones del mismo versículo y lee sus notas al pie: muchas Biblias de estudio explican ahí cuándo el hebreo admite dos lecturas y por qué eligieron una. Desconfía, eso sí, de quien asegure que la «verdadera traducción» dice algo que ningún especialista sostiene.

Y no mezcles los planos. El demiurgo de Platón es una figura filosófica; el de Marción, una doctrina que la Iglesia de su tiempo rechazó; el Dios del Génesis es, para millones de creyentes, el único Dios. Al fin y al cabo, entender de dónde viene cada idea es una buena manera de respetarlas todas.

Para el artesano divino en los textos atribuidos a Hermes, lee la cosmogénesis del Corpus Hermeticum. Hay más en la sección de religión y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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