Feng shui para las fiestas: las costumbres del año nuevo chino en casa
Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026
En China, la gran fiesta del año no llega en diciembre, sino con la luna nueva que cae entre el 21 de enero y el 20 de febrero. Muchas de sus costumbres tienen que ver con la casa: cuándo se limpia, qué se cuelga en la puerta, qué fruta se pone en la mesa. El feng shui las ha hecho suyas, y por eso sus practicantes hablan tanto de estas semanas.
Una semana antes: el dios del fogón
La cuenta atrás empieza con el llamado pequeño año nuevo, el día 23 del duodécimo mes lunar en el norte de China y el 24 en el sur. Ese día se despide al dios del fogón, una imagen de papel que muchas familias tenían junto a la cocina. Según la tradición, sube al cielo para contar al Emperador de Jade cómo se ha portado la casa durante el año.
Para que hable bien, se le ofrecen dulces, té y paja para su caballo. En el norte se usa un caramelo pegajoso de mijo y trigo germinado, y hay quien le unta los labios con él para que solo diga cosas dulces. Después se quema la imagen, que lo envía de viaje, y al acabar las fiestas se coloca una nueva junto al fogón.
La gran limpieza, y luego la escoba guardada
Entre el día 8 del último mes y el pequeño año nuevo, o en los días que quedan hasta la víspera, las familias limpian la casa de arriba abajo. La idea es barrer la mala suerte del año que termina. Un dicho cantonés pone esa tarea en el día 28 del mes, y el feng shui añade su lectura: lo acumulado estanca el qi, así que es buen momento para revisar armarios y regalar la ropa que lleva un año sin salir del cajón.
Lo curioso viene después. El primer día del año nuevo, escobas y recogedores se guardan, para no barrer la buena suerte recién llegada. Hay familias que mantienen la pausa dos días y otras hasta cinco. Las que no aguantan tanto barren hacia dentro, nunca hacia la puerta, y esperan para sacar la basura. Cortarse el pelo esos días también se considera de mal agüero.
Rojo en la puerta: pareados y el fu del revés
Antes de la víspera se cuelgan los pareados de primavera, los chunlian: dos tiras de papel rojo, una a cada lado de la puerta, con un verso de buenos deseos en cada una, casi siempre de siete caracteres, escritos en negro o en dorado. Encima del dintel va una tercera, horizontal y más corta. Su antepasado eran unas tablillas de madera de melocotonero con los nombres de los dioses guardianes; desde la dinastía Ming, el papel rojo ocupó su lugar.
¿Y por qué tanto rojo? Se cuenta que una bestia llamada Nian bajaba cada fin de año a los pueblos, hasta que un anciano descubrió que le asustaban el color rojo y el ruido. Desde entonces, dice la historia, los pueblos se llenan de papel rojo y de petardos.
En muchas puertas aparece también el carácter fu, la buena fortuna, colgado boca abajo. Es un juego de palabras: en mandarín, «del revés» (dao) suena igual que «llegar» (dao), así que el fu invertido anuncia que la fortuna llega. Eso sí, en las comunidades cantonesas suele evitarse, porque allí ese dao recuerda a «verter», y nadie quiere derramar su suerte por el suelo.
Mandarinas, flores y farolillos
La fruta de estas fiestas es la mandarina. En cantonés, su nombre (gam) suena como «oro». Se regalan por pares, porque los números pares se consideran propicios, y nunca de cuatro en cuatro: el cuatro suena como «muerte».
Las flores siguen la misma lógica. El ciruelo en flor se asocia con la suerte; el narciso y el kumquat, con la prosperidad. Los crisantemos dorados, que se asocian con la buena salud, también son habituales. Y nada de plantas mustias: el feng shui las ve como qi apagado.
Los farolillos rojos y ovalados acompañan todas estas semanas. El día 15 del año nuevo llega la fiesta de los faroles, con adivinanzas colgadas de las lámparas y bolitas dulces de arroz glutinoso, el tangyuan, y con ella terminan las celebraciones.
Hay un detalle que confunde a muchos. Para la escuela de las estrellas voladoras, el año del feng shui no empieza con esta fiesta, sino con el lichun, hacia el 4 de febrero, que puede caer antes o después del año nuevo lunar. Sus practicantes cambian en esa fecha los ajustes de la casa.
Celebra a tu manera el año nuevo chino
No hace falta ser chino para tomar prestada la lógica de estas fiestas. Puedes dedicar los días previos a una limpieza a fondo y decidir, armario por armario, qué se queda. Puedes poner un detalle rojo en la puerta, un cuenco con mandarinas en la mesa y flores frescas en la entrada. Y, si te apetece el juego, dejar la escoba quieta un par de días.
Nada de eso trae prosperidad por sí mismo, y ninguna costumbre sustituye a las cuentas bien hechas. Lo que sí hacen estos gestos es marcar el final de un ciclo y el comienzo de otro, que es lo que celebran cada año cientos de millones de personas. Al fin y al cabo, es una fiesta viva, con su sentido para quienes la celebran, y merece hacerse con respeto.
Si quieres seguir el calendario del feng shui, lee cómo se calcula cada año en las estrellas voladoras; para el día en que se recibe al dios de la riqueza, Caishen y la suerte en la riqueza, y para entender por qué el rojo es fuego, los cinco elementos y sus ciclos. Tienes más en la sección de feng shui y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.