Feng shui en los negocios: la entrada, la mesa del jefe y los rascacielos de Hong Kong
Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026
En Hong Kong, pocas empresas estrenan sede sin consultar a un especialista en feng shui. La costumbre ha dejado algunas de las anécdotas más conocidas de la arquitectura moderna, y también una serie de consejos para tiendas y oficinas que conviene leer como lo que son: tradición, no un plan de ventas.
Un banco, un arquitecto y un experto
La sede del banco HSBC en Hong Kong es obra del arquitecto británico Norman Foster. Se terminó el 18 de noviembre de 1985 y se inauguró el 7 de abril de 1986. Foster ha contado que el banco le avisó de que se ocuparía del feng shui del solar, y que eso le animó a consultar él mismo a un experto. Según el arquitecto, las escaleras mecánicas que suben desde la plaza hasta el vestíbulo acabaron siguiendo un eje que respetaba, sin que se notara, aquellos consejos. La versión popular va más allá y dice que están en diagonal porque los malos espíritus solo avanzan en línea recta.
Para la tradición, el solar ya era bueno de partida. Delante se abre Statue Square y, más allá, el puerto Victoria, sin edificios que tapen la vista. Para el feng shui, el agua delante de una fachada es un signo de prosperidad. En la entrada esperan dos leones de bronce, Stephen y Stitt, uno rugiendo y otro en reposo. Cuando se derribó el edificio anterior, en 1981, los trasladaron a la plaza, y su colocación en la sede nueva se decidió tras largas consultas con especialistas en feng shui.
La torre del cuchillo
A pocos pasos se levanta la Torre del Banco de China, del arquitecto I. M. Pei, inaugurada el 17 de mayo de 1990: 315 metros de altura, más de 360 con sus dos mástiles. Se dice que es el único gran edificio de la ciudad que se proyectó sin consultar a un maestro de feng shui, y las críticas llegaron pronto. Sus aristas afiladas se leyeron como cuchillas que cortaban la suerte de los vecinos, y las grandes aspas en forma de X del primer proyecto, como un mal símbolo. Pei retocó el diseño antes de construirla. En cantonés la apodan, todavía hoy, «un cuchillo».
De ahí salió una de las leyendas urbanas más repetidas de Hong Kong. El HSBC, se cuenta, instaló en su azotea dos «cañones» apuntando a la torre para devolverle el golpe. En realidad son dos grúas de mantenimiento, y estaban en los planos de Foster desde el principio. La torre se acabó cinco años después que el banco, así que la historia no cuadra con el calendario.
Doce grados en Disneyland
El caso más citado fuera de la banca es el de Disneyland Hong Kong, que abrió el 12 de septiembre de 2005, una fecha escogida por propicia. Según contó la prensa estadounidense, los directivos giraron doce grados la puerta principal por consejo de un especialista en feng shui, y curvaron el paseo que llega desde la estación de tren para que el qi no pasara de largo hacia el mar.
Lo que aconseja la tradición para un local
La entrada es la boca por la que, según el feng shui, entra el qi. Delante conviene un espacio despejado, el mingtang o «salón luminoso», y la tradición desaconseja las esquinas afiladas, las farolas o los postes que apuntan a la puerta y las calles que mueren justo enfrente. Por dentro, nada de cajas, carros ni plantas secas junto al umbral. En muchos comercios chinos, a la entrada hay un pequeño altar de Guan Gong, el general convertido en protector de quien trabaja con honradez.
Quien dirige se sienta en la llamada posición de mando: con una pared sólida a la espalda y la puerta a la vista, sin quedar en línea recta con ella. Es la misma idea del respaldo que usa la escuela de las formas. La psicología ambiental tiene una explicación parecida. En 1975, el geógrafo británico Jay Appleton propuso en The Experience of Landscape su teoría del refugio y la perspectiva: las personas preferimos los lugares desde los que se ve sin ser visto, con algo que nos guarde las espaldas.
El resto es orden, luz y aire. El feng shui pide reparar lo roto, del rótulo a la última bombilla, quitar lo que se amontona en los rincones y ventilar sin crear corrientes. La verdad es que buena parte de esos consejos los firmaría cualquier experto en atención al cliente.
Un paseo por tu propio local
- Entra desde la calle como si fueras un cliente: ¿qué ves en los tres primeros pasos?
- Siéntate en tu puesto y comprueba si ves la puerta sin tenerla justo delante; si no, prueba a girar la mesa.
- Despeja la entrada de lo que estorba y repara lo que esté roto o fundido.
- Abre a la luz natural y al aire, sin corrientes que molesten a quien atiende.
Ningún objeto vende por sí solo: las cuentas, los precios y el trato siguen mandando, y para las decisiones de dinero está el asesor, aunque un local ordenado resulta más agradable para quien trabaja y para quien entra.
Para colocar bien la mesa, repasa la escuela de las formas en los estilos de feng shui; para el altar de la entrada, Caishen y los dioses de la riqueza, y para la oficina en general, las reglas básicas del feng shui en casa y en el trabajo. Tienes más en la sección de feng shui y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.