El enigma de las casas encantadas: tres leyendas españolas y lo que se averiguó de ellas

Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026

España tiene sus propias casas con fama de encantadas, y algunas se han estudiado más de lo que se cree. Estas son tres de las más conocidas: una casa del siglo XVI en el centro de Madrid, un palacio junto a Cibeles y la cocina de una vivienda de un pueblo de Jaén. De cada una, lo que cuenta la leyenda y lo que se averiguó después.

La casa de las Siete Chimeneas

En la plaza del Rey de Madrid, en la esquina con la calle de las Infantas, se levanta una casa de ladrillo del último tercio del siglo XVI con siete chimeneas en el tejado. Su historia documentada es la de muchas casas nobles: cambió de dueños varias veces, y en marzo de 1766 vivía en ella el marqués de Esquilache, ministro de Carlos III, cuando la asaltaron los amotinados del motín que lleva su nombre. Se declaró monumento histórico artístico en 1948, y desde 1984 forma parte de la sede del Ministerio de Cultura.

La leyenda va por otro lado. Cuenta que la casa se levantó para la hija de un montero del rey, casada con un capitán que murió en la guerra, y que ella falleció joven en circunstancias nunca aclaradas. Desde entonces, una dama vestida de blanco recorrería el tejado entre las chimeneas. Las versiones populares la llaman Elena y la hacen amante de Felipe II.

Las guías de Madrid repiten un dato que avivó el relato: durante una reforma del siglo XIX, cuando el edificio iba a convertirse en sede del Banco de Castilla, aparecieron en el sótano los huesos de una mujer junto a unas monedas del siglo XVI. No se conoce ningún estudio publicado de aquellos restos, así que nadie ha podido decir de quién eran. Lo de Elena y el rey, eso sí, no pasa de relato.

El palacio de Linares y sus voces

El palacio de Linares se construyó entre 1877 y 1900 para José de Murga, marqués de Linares, y su esposa, Raimunda de Osorio. Ella murió en 1901 y él, al año siguiente, sin hijos que se conozcan; heredó la casa una ahijada. Luego llegaron décadas de abandono. La declaración como monumento, en 1976, lo salvó del derribo, y en 1992 reabrió restaurado como sede de la Casa de América.

La leyenda nació de los rumores. Que los marqueses eran medio hermanos sin saberlo, que una bula del Papa les permitió vivir juntos en castidad y que tuvieron una hija, Raimundita, a la que hicieron desaparecer entre aquellas paredes. Ningún documento ha confirmado esa hija, y en 1990 el escritor Torcuato Luca de Tena desmontó en el diario ABC buena parte de las habladurías.

Ese mismo año se hicieron famosas unas psicofonías grabadas en el palacio, todavía cerrado, en las que se decía oír voces de sus antiguos moradores. Según las guías de Madrid, investigaciones posteriores las tuvieron por falsas, y una supuesta figura en una pared de la capilla resultó ser una mancha de humedad. Una grabación llena de ruido es terreno abonado para oír palabras, como se explica en por qué oímos voces en las psicofonías.

Las caras de Bélmez

El 23 de agosto de 1971, en una casa de Bélmez de la Moraleda (Jaén), la dueña dijo ver una mancha con forma de rostro en el suelo de cemento de su cocina. La familia rompió el suelo y lo rehízo, pero según su relato apareció otra cara. El alcalde mandó conservarla, el trozo de suelo se cortó para estudiarlo y en pocos meses el pueblo se llenó de curiosos.

Siguió una larga discusión. Una comisión de especialistas en cemento, por encargo del Ministerio de la Gobernación, apuntó a un pigmento o a algún compuesto químico. El parapsicólogo alemán Hans Bender, de Friburgo, defendió en cambio un origen paranormal. Los análisis de los años setenta y de los noventa dieron resultados ambiguos o contradictorios entre sí, y en 1993 el investigador estadounidense Joe Nickell concluyó que las caras se habían hecho a propósito.

La dueña murió en febrero de 2004 y enseguida se anunciaron caras nuevas en la casa. El 28 de noviembre de ese año, el diario El Mundo publicó que eran falsas, y en 2007 los periodistas Javier Cavanilles y Francisco Máñez sostuvieron en un libro que todo el caso había sido un fraude desde el principio. En febrero de 2013, el pueblo abrió en la antigua escuela un centro de interpretación dedicado a las caras.

Lo que comparten las tres historias

En los tres casos, la leyenda corre más que los documentos. Un dato cierto (unos huesos en un sótano, un matrimonio sin hijos, una mancha en el suelo) se convierte en el centro de un relato que crece cada vez que alguien lo cuenta, y las comprobaciones llegan tarde y en letra pequeña.

Ninguno ha dejado una prueba que resista un examen independiente. ¿Por qué perduran entonces? Porque están ligados a edificios que se pueden mirar desde la calle, y porque una pregunta abierta se recuerda mejor que una respuesta.

Lo que conviene mirar en una casa con leyenda

  • La historia documentada del edificio: quién lo construyó, quién vivió en él y cuándo cambió de manos. Suele ser más rica que la leyenda.
  • La diferencia entre el dato y el adorno: un hallazgo, una fecha o un nombre pueden ser ciertos, y la historia que se teje alrededor, no.
  • Lo que son hoy estos lugares: un edificio del Ministerio de Cultura, un centro cultural con exposiciones y una vivienda de un pueblo andaluz, con vecinos que merecen respeto.

Si alguna de estas historias te quita el sueño, hablarlo con alguien de confianza ayuda más que darle vueltas a solas. Los casos de Borley y Amityville, y lo que han medido los investigadores en sitios con fama de embrujo, están en casas encantadas: casos célebres y ciencia. Otro local de Madrid con su propia leyenda es el sótano de La Ballena Alegre. Tienes más en la sección de mitos y leyendas y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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