El hombre lobo de Allariz: lo que cuentan el sumario y los historiadores sobre Manuel Blanco Romasanta
Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026
El «hombre lobo de Allariz» fue un vendedor ambulante gallego, Manuel Blanco Romasanta, juzgado entre 1852 y 1853 por la muerte de varias personas. Él dijo que se convertía en lobo; los médicos que lo examinaron concluyeron que no estaba loco. Es un caso real y documentado, y detrás de la leyenda hubo víctimas que merecen recordarse con respeto.
Un buhonero de Esgos
Romasanta nació el 18 de noviembre de 1809 en Regueiro, una aldea del municipio de Esgos, en Ourense. Fue sastre y, sobre todo, buhonero: recorría a pie los caminos y las ferias de Galicia y de las tierras vecinas de León con su mercancía al hombro. Conocía bien los montes, y algunos vecinos que querían emigrar en busca de trabajo lo tomaron como guía.
Desde mediados de los años cuarenta, varias mujeres y varios niños que habían salido de viaje con él dejaron de dar noticias. Las sospechas crecieron en los pueblos y Romasanta se marchó de Galicia. En 1852, tras una denuncia en Escalona, fue detenido en la localidad toledana de Nombela, donde trabajaba en la siega, y trasladado a Allariz.
El juicio de Allariz
El proceso se siguió en el juzgado de Allariz y duró cerca de un año. Romasanta confesó trece muertes, pero solo se pudieron probar nueve. El 6 de abril de 1853, el juez lo condenó a morir en el garrote y a pagar mil reales de indemnización por cada víctima.
El expediente se conserva. La Audiencia Territorial de A Coruña, que revisó la sentencia, dejó su propio sumario, del que el Arquivo do Reino de Galicia y la Xunta publicaron una edición facsímil en 2015.
Un lobo por hechizo: lo que alegó y lo que dijeron los médicos
Romasanta no negó los hechos. Su defensa fue otra: atribuyó sus actos a un hechizo que lo convertía en lobo contra su voluntad, y más tarde habló de una enfermedad. En el folclore gallego, la figura tiene nombre propio, el lobishome, el hombre que se vuelve lobo.
¿Podía una historia así librarle del garrote? El juez pidió un examen médico, y los facultativos de Allariz concluyeron que no estaba loco ni padecía ninguna enfermedad de la mente que le impidiera saber lo que hacía: actuaba con libertad y conocimiento. Para el tribunal, el relato del lobo era una manera de eludir la responsabilidad, y pesó en su contra que dijera recordar lo sucedido al recobrar la forma humana.
La pena conmutada y una muerte lejos de Galicia
La Audiencia Territorial de A Coruña revisó el caso y, tras unos siete meses, rebajó la condena a cadena perpetua. El fiscal recurrió, y en marzo de 1854 una nueva vista devolvió la pena de muerte. En esos meses apareció un desconocido: un hipnotizador francés que firmaba como «Mr. Phillips» escribió al ministro de Gracia y Justicia para sostener que Romasanta sufría una monomanía, la licantropía, que no lo hacía responsable, y pidió estudiarlo antes de que lo ejecutaran. Nunca se ha aclarado quién era.
La reina Isabel II conmutó la pena por la de cadena perpetua mediante una real orden del 13 de mayo de 1854, y Romasanta fue trasladado a la prisión de Celanova. Durante mucho tiempo se dijo que había muerto allí al poco de llegar, o en el castillo de San Antón, en A Coruña. En 2011, los investigadores Félix y Cástor Castro Vicente presentaron noticias de prensa de la época según las cuales murió en la prisión de Ceuta el 14 de diciembre de 1863, de un cáncer de estómago.
Qué es la licantropía clínica
La medicina sí conoce algo con ese nombre, aunque no tiene nada de sobrenatural. La licantropía clínica es la creencia delirante de que uno se ha transformado o se transforma en un animal, por lo general un lobo o un perro. Ya en el siglo II, el médico griego Marcelo de Side la describía como una enfermedad y no como una posesión.
Es muy rara. En 2014, el psiquiatra neerlandés Jan Dirk Blom revisó la literatura médica desde 1850 y encontró 56 descripciones de personas convencidas de convertirse en un animal, de las que solo trece encajaban en la definición estricta. El primer caso publicado es, por cierto, de 1852, el año en que detuvieron a Romasanta: un hombre ingresado en un asilo de Nancy, en Francia. Casi siempre aparece dentro de otro trastorno, como la esquizofrenia, la depresión psicótica o el trastorno bipolar, y lo atienden la psiquiatría y la psicología.
Con Romasanta encaja mal. Los médicos de 1852 no vieron en él ningún delirio, y la lectura más extendida entre quienes han estudiado el caso es que el lobo fue su estrategia de defensa.
Memoria de un caso real
El caso de Allariz se ha contado muchas veces como un cuento de miedo, con lobos, lunas llenas y bosques espesos. Lo que dicen los papeles es más sencillo y más triste: un hombre que se ganó la confianza de gente humilde que quería emigrar, unas familias que esperaron noticias que nunca llegaron y un tribunal del siglo XIX que tuvo que decidir si una historia de lobos podía eximir a alguien de lo que había hecho.
Cuando leas sobre el caso, busca los textos que citan el sumario y desconfía de los que se recrean en los detalles de las muertes. No añaden nada a la historia y olvidan que las víctimas tenían nombre, casa y familia. Al fin y al cabo, la leyenda del hombre lobo nació de unos hechos reales, y lo real pide respeto.
Otro caso en que unos papeles oficiales alimentaron una leyenda es el de los vampiros de Serbia en el siglo XVIII. Los procesos por brujería están en la brujería en España, y otros lugares con leyenda de esa tierra, en la Galicia mágica de Betanzos, Noia y Santiago. Tienes más en la sección de mitos y leyendas y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.